
A ver si enderezo un poco el blog antes de que acabe el año, aprovechando que últimamente he tenido tiempo para jugar unos cuantos juegos interesantes.
Uno de ellos, el que me terminé ayer mismo, es este Muramasa: The Demon Blade, que se convirtió desde el mismo momento en el que lo anunciaron (TGS del 2008) en uno de mis juegos más esperados.
El mes pasado por fin salió en Europa, no sin cierta polémica por su mala, o incluso nula, distribución en muchos países, llegando al punto de tener que recurrir a la importación para adquirirlo por estar descatalogado, como ha sido mi caso.
Se trata de un nuevo beat'm-up plataformero en 2D desarrollado por Vanillaware, los creadores del Odín Sphere. Técnicamente anda muy bien, a la altura de lo que Wii puede ofrecer, y la jugabilidad queda bien resuelta con un control clásico, sin sensores de movimiento o similares, y si con el wiimote y el nunchuck no te resulta cómodo puedes optar por el mando de cube o el mando clásico, aunque a mi no me hicieron falta.
Pero sin duda donde realmente destaca es en su faceta artística. Ambientado en el Japón feudal, tomando fragmentos de su mitología y completándolo con una serie de efectivas melodías y efectos sonoros, consigue que pases por alto casi todo el tiempo su mecánica un tanto repetitiva. A veces se echan de menos más cosas por hacer, más variedad en las situaciones, y unos diálogos un poco menos escasos.
Se pueden controlar a dos personajes, Momohime y Kisuke, cada uno con su historia particular, y aunque comparten el mismo mapeado y escenarios, sus mazmorras y jefes finales son únicos. Completando lo principal he alcanzado sobradamente las 20 horas de juego, pero quedarían para después una pocas sidequests que se desbloquean, y la tarea de obtener el total de 100 sables del juego, con los que poder ver los tres endings posibles de cada personaje, así que aun me gustaría exprimirlo un poco más.
En resumen, un juego muy bonito y totalmente recomendado.
20 de diciembre de 2009
Muramasa
19 de diciembre de 2009
30 de septiembre de 2009
Curso nuevo, vida nueva
Bueno, pues terminé el máster en julio, como la mayoría ya sabréis, y en principio este curso no pensaba matricularme a nada, tal y como terminé de cansado. Pero no tengo remedio y la cabra tira al monte, y tras un verano de bastante relax he acabado apuntándome al segundo ciclo de la superior de informática. Con un par.
El detonante principal de esta decisión ha sido también que en principio iba a dejar de trabajar. Así al menos me lo comunicaron hace ahora un mes en Ender Corp (nombre ficticio), que no me iban a poder prorrogar más el contrato (que ha acabado justo hoy), y mucho menos hacerme indefinido. Pero bueno, finalmente mis jefes y compañeros han movido hilos y desde mañana mismo, sin descansar ni un solo día, me cambian a una empresa del mismo grupo, con lo cual no me voy muy lejos y sigo con mi rutina y mi ritmo.
Es curioso cómo en un plazo de tiempo tan corto pueden darse sensaciones tan dispares como son la decepción que supone que dejen de contar contigo después de un gran esfuerzo por tu parte, como también la felicidad tan plena de la que he disfrutado en compañía de todos mis grandes amigos en un viaje de 5 días a Londres (que pensaba comentar por aquí -de ahí mi post anterior-, pero que al final voy a pasar :P).
Y nada, mañana comienzo una nueva aventura, ya veremos que tal se me da, y de la carrera me conformaré con sacar un par de asignaturas al cuatrimestre, que sería todo un éxito.
Me queda por decir un par de cosas: la primera es que tiene huevos que con el sol que nos hizo en Londres, llevemos desde que volvimos sufriendo lluvias y tormentas sin tregua (cuando se suponía que iba a ser al contrario). Y otra cosa es que estoy viciado a tope con el Guitar Hero 5, que por fin me llegó por correo, y que me está haciendo dudar de si pillarme la batería, porque tengo la sensación de estar perdiéndome una parte importante del juego. Ya veremos.
8 de septiembre de 2009
1 de junio de 2009
Metroid II: Return of Samus
Bueno, ya estoy con las tardes libres de nuevo. Conforme vaya retomando mis vicios volveréis a verme por aquí comentándolos, que no son pocos los juegos que tengo a medias o sin empezar.
Hoy me he terminado el Metroid II de Game Boy. Ya os comenté cuando el Super Metroid, que el 2 era el único que me faltaba por jugar de toda la saga y que un dia de éstos tendría que tirar de emulador. Al final no ha hecho falta, ya que lo pillé original (el cartucho suelto, eso sí) por eBay, tirado de precio.
Como su nombre indica, se trata de una secuela directa del Metroid original de NES, o tal vez no tan directa si tenemos en cuenta que la subserie Prime de GC/Wii/DS está situada cronológicamente entre éstos dos.
Tras vencer en el planeta Zebes al Mother Brain y a los Piratas Espaciales (nombre ochentero donde los haya xD), la Federación Galáctica (otro que tal xD) se propone exterminar a la especie de los Metroides porque representan una amenaza para la humanidad. Así, envían patrullas a su planeta, SR388, aunque se pierde la señal con todas ellas. Menos mal, porque si no no enviarían a Samus y nos hubiéramos quedado sin juego.
Lo que más destaca de esta entrega es que disponemos de un contador en pantalla, que en inicio marca 39, y que representa el número de Metroides en todas sus posibles mutaciones (cada vez más chungas) que nos quedan para lograr el exterminio. Un número muy bajo ahora que me fijo, teniendo en cuenta que lo que hace peligrosos a estos bichos es su gran capacidad de reproducción (por mitosis, como sabremos varias entregas después).
Con un mapeado bastante digno (aunque todavía sin mapa, como en el anterior), y con un arsenal un poco modesto (en el que destaca la aracnosfera, con la que nos agarraremos a cualquier superficie), nos pondremos a ello. Este capítulo también tiene una peculiaridad más, y es que el avance no lo determinarán las mejoras para el traje que vayamos adquiriendo, sino que conforme disminuya el contador de Metroides restantes, el nivel de lava o ácido que llena las muchas cuevas del planeta irá bajando para irnos adentrando más y más.
No es que sea muy largo, y técnicamente tampoco es la panacea, pero incorpora todos los elementos clave de la saga y me ha hecho ilusión ver en directo los sucesos a los que se hacen referencia posteriormente (todas las mutaciones posibles, la Reina Metroid, la cría superviviente, la primera aparición de la nave y de algunas mejoras del traje, etc).
Finalmente no he tenido que soportar los gráficos monocromo, ya que la Game Boy Advance, al igual que lo hacía el Super Game Boy, genera un coloreado básico de algunos elementos (los fondos fijos en tonos azules, y los personajes y enemigos -que se mueven-, en tonos rojos), lo cual he agradecido mucho. Por contra, y acostumbrado a la iluminación de la DS, la perenne oscuridad de la Advance original me ha obligado a usar un flexo junto a mi oreja para poder ver algo en la pantalla. Hubiera podido jugarlo en la tele con el Game Boy Player de la Cube, pero entonces tendría que padecer de nuevo la cruceta del mando de GC y con el Super Metroid ya quedé suficientemente dolorido.
Bueno, cuando hablo de mi saga predilecta se me suelta la lengua, como podéis ver. Menudo tocho me ha salido. Sin nuevas entregas en el horizonte (veremos si el E3 nos depara alguna grata sorpresa al respecto), de momento puedo decir haber jugado todos los Metroid hasta la fecha :).








